HomeANALISISRepública Dominicana, ¿es el país más trumpista del mundo?

República Dominicana, ¿es el país más trumpista del mundo?

Por Isidoro Santana

Para ser franco, no es que yo tenga evidencia científica para afirmar eso categóricamente, pero sí significativos elementos de análisis que me permiten aventurar una conclusión. 

Hace algún tiempo, me sorprendió un amigo extranjero que estuvo varios días por el país, y me dijo que no había conocido un país en que tanta gente defendiera a Donald Trump. Me sorprendió escuchar eso, pues a veces vivimos en una burbuja, rodeados de gente pensante, aunque, a decir verdad, aún en estos círculos encontramos muchos que apoyan lo que hace, motivados por razones ideológicas o creencias religiosas, aunque también por intereses personales. 

Además, la percepción no es evidencia, aunque sí congruente con los pobres niveles educativos que exhibe el país, expuestos crudamente por PISA 2026, particularmente en aspectos vinculados a comprensión y razonamiento. 

La recientemente publicada encuesta Latinobarómetro, que es la fuente de la cual se nutre este artículo sí se acerca a una evidencia científica para decir que nuestro país es el más trumpista del mundo. Tampoco lo es por completo, por limitarse a América Latina. 

Ahora bien, considerando el escaso apoyo que tiene Trump dentro del propio Estados Unidos y en Canadá, no es aventurado extrapolar sus resultados a toda América. Y al considerar que: (1) es en este continente donde Trump ejerce su mayor influencia, (2) es aquí donde gana todas las elecciones, y (3) dados sus frecuentes conflictos y amenazas en Europa, Asia y África, es muy probable que el primero de América sea a su vez el primero del mundo. 

Conviene aclarar de antemano que la República Dominicana es el país que tiene la opinión más favorable sobre los Estados Unidos, y eso suele ser así también en versiones anteriores de Latinobarómetro, a pesar de sus dos invasiones, sus golpes de Estado y su apoyo a dictaduras. Preguntado cómo calificaría la influencia de EUA sobre el país, la República Dominicana es el que más la califica como positiva. Debo admitir que hay razones económicas y propagandísticas de peso para ello.  

No obstante, una cosa es valorar positivamente a los Estados Unidos, y otra cosa es defender a Trump. Nuestro país es, junto a Venezuela, con una puntuación de 6.2 sobre diez, el que tiene la opinión más favorable sobre Donald Trump, y el segundo, tras Venezuela, que mejor califica su gestión; extraño fenómeno, considerando el desconcierto y empobrecimiento que provoca, o en los miles de compatriotas allá que seguramente perderán sus viviendas, sus vehículos o su seguro médico al no poder afrontar los pagarés e hipotecas.

RD también es el segundo, tras Venezuela, que califica como positivo el impacto mundial de las políticas adoptadas por Donald Trump. Sin embargo, tengo la impresión personal de que los datos de Venezuela están condicionados por la coyuntura en que se hizo la encuesta, entre mayo y junio pasados, cuando estaba muy fresca entre los venezolanos la imagen de un Trump como salvador que vino a rescatarlos de una dictadura de la cual no podían salir por vías civilizadas. Los que hemos vivido dictaduras sabemos el alivio que eso puede representar. A propósito, nuestro país es el cuarto en apoyar el secuestro de Nicolás Maduro.

Pero lo más llamativo, RD es el que más apoya el bloqueo a Cuba, con todo lo que ello ha implicado en penurias y sufrimiento para ese pueblo, lo cual me parece tan indolente frente a nuestro hermano y vecino cercano que tan solidario ha sido con nosotros en épocas de sufrimiento. Y para empeorar las cosas, la República Dominicana es el primer país latinoamericano en apoyar la guerra contra Irán, calificada por analistas del propio país norteamericano como “la obra cumbre de la estupidez humana”.

Ahora entiendo que el presidente Abinader complazca a Trump en todo lo que le pide, quizás no tanto por entreguismo, sino para satisfacer a su propio electorado. Sorprendente, tomando en cuenta, sobre todo, la escasa reciprocidad, como lo muestra el actual caso del arroz. 

De por sí, firmar un TLC con EUA estuvo mal desde el principio, pues antes no se conocía de ningún acuerdo de libre comercio entre dos economías con tal asimetría tecnológica y de productividad. Solo para salvar unos cientos de empleos de zonas francas, al costo de perder miles en otros sectores. No teníamos ninguna posibilidad de salir ganando y el desbalance comercial no ha hecho más que empeorar. 

Para colmo, es “libre comercio” entre comillas, pues nos exigieron desmontar los aranceles a nuestros alimentos básicos sin que EE. UU. se comprometiera a desmontar sus subsidios. Y ahora, rompen el Acuerdo, poniéndonos un 12.5% de arancel. 

Tanto el COVID como las posteriores guerras han venido demostrando al mundo el riesgo de depender del exterior para la alimentación básica del pueblo, y no concibo otros alimentos más básicos para el dominicano que el arroz y el pollo. 

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