Londres.- El arte de ganar dinero con las diferencias de intereses o arbitraje cambiario toma hoy nueva relevancia en los mercados debido a la inestabilidad financiera
Algunos expertos, reseñan esta prevalencia a partir de los intereses. Señalan que Imagínese que en un país le ofrecen un dos por ciento de interés por sus ahorros y en otro, 10.
¿No sería lógico mover el dinero al segundo país? Reiteran las notas de los corredores.
Esa es la esencia del arbitraje cambiario, también conocido como Carry trade: pedir prestado en una moneda con tasas bajas para invertir en otra que ofrece mayores rendimientos.
La ganancia proviene de la diferencia entre ambas tasas, un diferencial que, en el entorno actual, está generando los mejores retornos en décadas. El funcionamiento es más sencillo de lo que parece.
Un inversor se endeuda en una Moneda de fondeo -tradicionalmente el yen japonés o, más recientemente, el euro- donde las tasas de interés son bajas o incluso negativas.
Con ese dinero, compra activos en otra Moneda de inversión -como el real brasileño, el peso colombiano o la lira turca- que ofrecen altas tasas de interés.
Su beneficio, en teoría, es la diferencia entre lo que paga por el préstamo y lo que gana por la inversión.
Este año, una versión de esta estrategia que consiste en pedir prestado en euros para comprar una canasta de monedas latinoamericanas sube alrededor de un 18 por ciento, el mejor desempeño desde 2005.
Sin embargo, el arbitraje cambiario no es un camino de rosas. Su rentabilidad depende de dos factores cruciales: el diferencial de tasas y, fundamentalmente, la evolución del tipo de cambio.
Si la moneda en la que invirtió se deprecia frente a la que pidió prestada, la pérdida cambiaria puede borrar toda la ganancia por intereses e incluso generar un saldo negativo.
La rentabilidad de estas estrategias presenta una marcada asimetría: las ganancias tienden a acumularse de forma gradual, mientras que las pérdidas, cuando se materializan, son abruptas y de mayor magnitud, advierte el Banco de la República de Colombia, por ejemplo.
La historia reciente está llena de recordatorios de este riesgo. En agosto de 2024, un cambio en la política del Banco de Japón provocó una súbita apreciación del yen, desencadenando una ola de ventas caóticas que hizo tambalear los mercados globales.
Este riesgo de colapso se magnifica cuando la aversión al riesgo global aumenta, ya que los inversores tienden a deshacer sus posiciones en activos de alto rendimiento de manera simultánea, amplificando la caída de las monedas de inversión.
A pesar de los riesgos, el arbitraje cambiario está viviendo un momento dulce en 2026.
La relativa estabilidad del dólar y la baja volatilidad en los mercados de divisas han creado el entorno perfecto.
Citi, Goldman Sachs y JPMorgan lo recomiendan activamente, y en América Latina, las divergentes trayectorias de la inflación y las tasas de interés entre países generan múltiples oportunidades.
Sin embargo, los expertos aconsejan diversificar las monedas de fondeo -usando también el franco suizo o el dólar australiano- para protegerse ante un posible fortalecimiento del yen o cambios en la política de la Reserva Federal de los Estados Unidos.
Fuente: Prensa Latina




