Santo Domingo.– Una nueva incursión de polvo proveniente del Sahara alcanza este jueves el Caribe y vuelve a colocar la calidad del aire bajo la atención de quienes padecen alergias, asma u otras afecciones respiratorias.
Aunque la presencia de polvo sahariano no significa que una persona vaya a desarrollar sinusitis, la exposición a las partículas que transporta puede irritar las vías respiratorias y agravar síntomas que ya estaban presentes, particularmente en personas susceptibles.
El polvo del Sahara está compuesto por partículas minerales que pueden permanecer suspendidas en la atmósfera y ser inhaladas. Cuando aumenta la concentración de partículas en el aire, también puede incrementarse la irritación de las vías respiratorias, con manifestaciones como congestión nasal, tos, molestias en la garganta, dificultad para respirar o sensación de irritación en los ojos.
Según agencias de salud ambiental, la exposición a partículas contaminantes puede provocar irritación de las vías respiratorias, tos y dificultad para respirar, además de agravar el asma. Las personas con asma y otras enfermedades pulmonares pueden ser más sensibles a los efectos de la contaminación por partículas.
El impacto en quienes padecen alergias o sinusitis
En una persona que ya presenta inflamación de las vías respiratorias superiores, la exposición a partículas en suspensión puede aumentar la sensación de congestión e irritación.
Esto es relevante para quienes padecen rinitis alérgica, asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) u otros problemas respiratorios. Estudios científicos han encontrado evidencia de que la exposición al polvo sahariano puede contribuir a exacerbar enfermedades respiratorias, incluida el asma y la rinitis alérgica.
Por eso, una persona que ya tiene la nariz congestionada, secreción nasal, tos o dificultad respiratoria puede percibir un empeoramiento durante episodios de mayor presencia de polvo.
La clave está en distinguir entre causa y agravante: el polvo sahariano no debe presentarse como una causa directa de la sinusitis, pero sí como un factor ambiental capaz de empeorar síntomas respiratorios existentes.
Las personas con asma, alergias y otras enfermedades respiratorias, así como los niños y adultos mayores, pueden ser más vulnerables a los efectos de las partículas presentes en el aire. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) advierte que la contaminación por partículas puede agravar síntomas respiratorios, especialmente en estos grupos.
Durante estos episodios, quienes tienen una enfermedad respiratoria deben prestar atención a cambios como aumento de la tos, silbidos al respirar, sensación de falta de aire o un incremento inusual de sus síntomas habituales.
¿Qué se puede hacer durante una incursión de polvo?
Especialistas recomiendan, reducir la exposición es una de las principales medidas preventivas. Las personas más sensibles pueden procurar limitar el tiempo que pasan al aire libre cuando la concentración de partículas sea elevada y mantener cerradas las ventanas cuando las condiciones exteriores sean desfavorables.
Quienes utilizan medicamentos prescritos para controlar el asma u otra enfermedad respiratoria deben continuar su tratamiento de acuerdo con las indicaciones de su médico. Si aparecen síntomas respiratorios importantes o dificultad para respirar, se debe buscar atención médica.
La presencia del polvo también puede producir molestias en personas que no tienen una enfermedad respiratoria diagnosticada. Por ello, síntomas como irritación de garganta, tos, ojos llorosos o congestión durante estos episodios no necesariamente significan que una persona haya desarrollado una nueva enfermedad.
Ante la presencia de polvo sahariano, se recomienda prestar atención a la calidad del aire y tomar medidas para reducir la exposición si se presentan molestias respiratorias, especialmente entre las personas más sensibles a este tipo de partículas.




